Relato desde la frontera con ucrania

El primer equipo de Good Neighbors llegó a Rumania el 3 de marzo de 2022. Conversamos con Jeffrey Kim, jefe de Operaciones Humanitarias de la organización para conocer más en detalle el trabajo que están desarrollando en terreno.

Hay tiendas de campaña, alimentos, ropas y otros apoyos provistos por el gobierno de Rumania, pero la ansiedad y el miedo de los niños y niñas no se puede esconder.

Equipo de Good Neighbors recibiendo camión de alimentos

P. ¿Cómo fue la llegada a Rumania?

R. Hacia mucho viento en la frontera junto al río Danubio. Para ser marzo, hacia un frio excepcional, en esta época se considera el inicio de la primavera en Rumania, aunque a todos/as les preocupa que se deba al calentamiento global. El ferry lleno de personas refugiadas de Ucrania se acerca a la frontera con Rumania, y una ola sucesiva de personas cargando sus maletas en una mano y de la otra mano llevando a un niño o niña iban desembarcando. Algunos se volvían a encontrar con sus familiares que habían escapado antes, otros se dirigían a otras ciudades donde viven sus amigos. Pero, el resto de personas sin amigos ni parientes en un país extranjero, se sentían perdidas en una situación ante la que no tienen una respuesta. Hay tiendas de campaña, alimentos, ropas y otros apoyos provistos por el gobierno de Rumania, pero la ansiedad y el miedo de los niños y niñas no se puede esconder.

P. ¿Cuáles son las prioridades en una respuesta de emergencia?

R. Esta es una situación totalmente diferente a las que Good Neighbors ha vivido antes. Rumania tiene un cierto nivel de capacidad de respuesta para entregar servicios de ayuda humanitaria mínimos ante la llegada de refugiados, por lo mismo, las personas refugiadas que llegan reciben asistencia. Pero hay una brecha crítica, que todavía debemos seguir resolviendo ante temas como la protección de la niñez, el apoyo psicosocial, el acceso a la información y la prevención de la trata de personas.

P. ¿Cómo ha sido el trato con las personas que han visto?

Lo cierto es que no ha habido muchas oportunidades para comunicamos con los refugiados (nos hemos estado comunicando en inglés, principalmente) pero las personas siempre nos mencionan la “Solidaridad Global” que han recibido en está situación tan trágica en pleno siglo XXI. Somos una de las pocas organizaciones internacionales que está trabajando en esa área. Los voluntarios de la comunidad, gobiernos locales y autoridades, y los propios ucranianos, dicen sentir una verdadera solidaridad humanitaria con Good Neighbors.

Actualmente, Good Neighbors está recaudando fondos en sus oficinas de Australia, Canadá, Chile, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Taiwán para llevar ayuda humanitaria a las personas más vulnerables por este conflicto, ya hemos enviado una primera donación de 300.000 dólares para el traslado de más de 100 personas al día cuando llegan a la frontera con Rumania, la entrega de alimentos para las familias en riesgo, todavía en Reni (Ucrania). Pero hay mucho más por hacer, haz tu aporte en https://goodneighbors.cl/apoyo-a-ucrania/ y súmate a esta campaña internacional.

NIÑAs Y NIÑOS bajo la línea de fuego en Ucrania

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