Carta del Director

Volver a tener un Chile más humano

Sergio Laurenti

Sergio Laurenti

Director Ejecutivo de GN Chile

El contexto de la pandemia genera episodios notables de solidaridad que se materializan en una multitud de acciones extraordinarias -en todo el mundo- y que muestran algunas de las mejores caras de la humanidad. Esta catástrofe genera que muchísimas personas, organizadas o por su cuenta, se pongan en movimiento y ayuden. Hemos visto conmovedoras iniciativas que se enfocan en quienes más sufren, y a menudo haciéndose cargo de los espacios donde las iniciativas del Estado no llegan o son inefectivas.

Lo más inspirador es que estas actitudes vienen de personas que no están en el centro de la atención de los medios, personas que no están obligadas por su oficio o posición a actuar proactivamente en la respuesta activa o en la creación de soluciones. Para ponerlo simple, quienes más ayudan y más se mueven suelen ser los más pobres, los más vulnerables y en mayor riesgo.  Se hace visible y molesta la inacción de muchos actores políticos, la de algunas de las mayores riquezas del país o de algunos líderes de opinión. Es una ausencia que se percibe de manera flagrante, sobre todo cuando cuesta tanto esfuerzo contar con sus esfuerzos y aporte, situación bien distinta a cuando las cámaras de televisión están encendidas y hay que “ponerse” y embanderarse de filantropía.

hands, love, hand

Desde una de las miles de organizaciones de la sociedad civil que trata todo los días de generar cambios positivos y ayudar de manera concreta a quienes más sufren, siendo extranjero (chileno por adopción), el observar, vivir y tratar de navegar en un océano de indiferencias que enfrentamos me hace preguntarme sobre la solidaridad y la compasión que según dicen es “el alma de Chile”. Impacta contrastar la realidad de tanta vulnerabilidad con la inquietante inmovilidad de quienes podrían -con gestos pequeños- hacer algo para escudriñar, desanudar y resolver tantos pequeños problemas que son montañas insalvables para quienes padecen y quienes buscamos ayudarles.

Crear ya una ley corta de donaciones que amplíe de manera radical los ámbitos críticos que pueden beneficiarse de donaciones deducibles de impuestos, alcanzando más rápidamente y con procedimientos menos engorrosos para quienes las reciben y gestionan.

Cito unos pocos ejemplos concretos, cuya solución tendría un efecto inmediato en las brecha existentes: Una discusión abierta de los llamados “mínimos comunes”, que ponga en la mesa una discusión franca sobre los accesos básicos e indispensables a la salud, la justicia, la educación y la seguridad. Acabar con las repugnantes puestas en escena de las expulsiones de migrantes que se han creado para los medios, y hacer lo mínimo de acercarse al ideal de ser “el asilo contra la opresión”. Crear ya una ley corta de donaciones que amplíe de manera radical los ámbitos críticos que pueden beneficiarse de donaciones deducibles de impuestos, alcanzando más rápidamente y con procedimientos menos engorrosos para quienes las reciben y gestionan. Una actitud colaborativa y facilitadora de las autoridades policiales hacia el público en general, que represente una esfuerzo concertado de cooperación y un control enfocado en hacer cumplir la ley de manera humanitaria y no con un foco en lo restrictivo y en uso de la fuerza. La toma de conciencia y responsabilidad básica por parte de quienes inexplicablemente quiebran las disposiciones sobre reuniones sociales masivas -a menudo incluso lucrando con ello- exponiéndonos al contagio y a nuevos brotes de enfermedad. En fin, cada quién podrá pensar en muchas otras maneras en que puede cambiar la cosas con un mínimo de compasión y solidaridad humana.

Restaurar la actitud generosa y compasiva que pone a las personas más vulnerables al centro de la preocupación y la acción es una cuestión de justicia impostergable. Es un acto de redención que corresponde a la sociedad toda, pero sobre todo a quienes tienen la responsabilidad de gobernar, posibilitar, influir y actuar para que un buen día de estos volvamos a sentir orgullo de tener un Chile más humano.

Sobre Sergio Laurenti

Comunicador social. Ha trabajado la mayor parte de su vida en organizaciones de la sociedad civil en Argentina, Chile y el Reino Unido. Tiene mucho interés en temas de derechos humanos, solidaridad internacional y el desarrollo comunitario. Dirige Good Neighbors Chile desde enero 2018, cree que el cambio social es posible y busca activar un trabajo comprometido con las comunidades y actores locales.

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