El martes 24 y miércoles 25 de marzo se vivió una intensa y enriquecedora jornada para dar el puntapié inicial al ciclo 2026 del programa de Robótica Educativa. Durante estos dos días, el equipo y profesionales de la educación se reunieron para profundizar en los contenidos, explorar dinámicas lúdicas y programar los robots que llegarán a las escuelas de Valparaíso, El Carmen y Macul.
Capacitación de Robótica Educativa 2026: tecnología que transforma emociones
Más allá de los robots: un enfoque socioemocional
En este programa, la tecnología es el medio, no el fin. Ignacio Fuentes, coordinador del programa, lo resume a la perfección: “La robótica no se utiliza como una excusa, sino como una vía para hablar de habilidades socioemocionales. A través de este proceso, los jóvenes trabajan en equipo, desarrollan su empatía y su tolerancia a la frustración, planteando temas que tienen que ver directamente con su territorio”.
Diseño colaborativo y con propósito
El éxito de esta iniciativa radica en la construcción conjunta y la escucha activa. Carla Dal Pozzolo, parte del equipo de Kairos —quienes diseñan el programa de robótica para la ONG—, destacó el valor de este encuentro: “Lo que más destaco es la retroalimentación activa. El programa no se queda solamente en el papel; hay una reestructuración constante al estar en contacto con quienes trabajan directo con las infancias, lo que nutre el diseño instruccional y refuerza el propósito social entre ambas entidades”.
Preparando el camino hacia las aulas
Las y los monitores que llevarán esta experiencia a los colegios vivieron su propio proceso de aprendizaje. Daniela Sepúlveda, quien será tallerista en la escuela Juan Wacquez de Valparaíso, valoró la preparación integral: “Nos estamos capacitando técnica y emocionalmente para compartir estos conocimientos. En tiempos donde la inteligencia artificial pega fuerte, es súper importante que sepamos reconocer nuestras emociones para saber cómo actuar en base a ellas”.
Esta misma motivación se replicó en los educadores que asistieron. Anyela Venegas, profesional de la escuela San Vicente en la comuna de El Carmen, aprendió a armar y programar desde cero: “Estoy muy entusiasmada. Este taller será un gran aporte para mi comunidad educativa, ya que los niños y niñas aprenderán a compartir, a ser más empáticos y a colaborar en equipo”.
Nuevas herramientas para un mayor impacto
Con el fin de asegurar la calidad de las experiencias educativas, este año se incorporaron nuevos instrumentos de medición. Leonardo, tallerista de robótica, resaltó que las nuevas pautas de evaluación y herramientas entregadas permitirán “tener más información e ir mejorando continuamente este programa para las salas de clases”.
Desde Good Neighbors Chile, reafirmamos el compromiso de seguir brindando espacios donde la innovación y la contención emocional se unan para entregar mejores oportunidades a la niñez. Creemos firmemente que, al entregar las herramientas adecuadas, las niñas, niños y adolescentes pueden construir un futuro más empático, colaborativo y lleno de creatividad.
Revive la jornada en imágenes. Te invitamos a explorar la galería de la capacitación.


